Estrategias, planes y tácticas: II Nivel estrategico, leyes naturales, principios y valores.

Este es el segundo artículo de una serie de cuatro:

  1. Estrategias, planes y tácticas: I como encaja todo
  2. Estrategias, planes y tácticas: II Nivel estratégico, leyes naturales, principios y valores.
  3. Estrategias, planes y tácticas: III Nivel de plan de proyecto
  4. Estrategias, planes y tácticas: IV Nivel táctico, trucos y hábitos

Una de mis leyes naturales favoritas es la ley de la siembra y la cosecha, que se puede resumir en una frase como:

Cada uno cosecha aquello que sembró.

En sentido literal significa que para recoger algo en verano, primero hay que sembrar en otoño y cuidar el campo durante el invierno y la primavera.  Lo contrario, acercarnos a cosechar en un campo que no se sembró durante el otoño, es sencillamente ridículo. Y es que existen unas leyes naturales que rigen el comportamiento de todo lo que nos rodea. Podemos pretender ignorarlas pero sus consecuencias, buenas o malas, nos alcanzarán igualmente.

Si meditamos un poco veremos que estas leyes naturales se basan en unos principios y valores universales. Siguiendo con la ley de la siembra y la cosecha, si yo soy honesto y digo la verdad el resultado será que los demás acabarán confiando en mi. Simple y llanamente porque tengo un historial de honestidad. Lo contrario también es cierto, si miento a diestro y siniestro la gente terminará por desconfiar de mi. Mi historial de mentiras y engaños teminará siendo público y notorio y mi fama de mentiroso me precederá. Si siembro honestidad y veracidad cosecharé confianza y si siembro deshonestidad y mentiras cosecharé desconfianza. Por tanto, es evidente que uno de los principios que rigen la ley de la siembra y la cosecha es la honestidad.

Por supuesto, cada uno debe elegir los principios por lo que va a regir su vida, y debe tener claro que sean los que sean no va a poder escapar de las consecuencias. Es por esto que es tan importante meditar sobre que principios y valores van a regir nuestra vida. Nos proporcioanarán una brújula que facilitará todas nuestras decisiones. Veamos algunos ejemplos:

  • Vas por la calle y te encuentras una cartera. La abres y contiene, además de toda la documentación una persona, alrededor de 150 euros. ¿Qué haces? Si has decidido que la honradez es uno de tus principios entonces buscarás al dueño y devolverás la cartera. Si, por el contrario, has decidido que el egoismo es una de tus guias diarias entonces cogerás el dinero y tirarás la cartera.
  • Estas en un centro comercial y te encaprichas del último modelo de teléfono móvil. Si, de verdad has interiorizado la ley: “gasta menos de lo que ganas”, entonces seguirás con tu móvil actual durante algún tiempo más. Si no conoces o prefieres ignorar esa ley, pues comprarás el móvil sin pensarlo dos veces.

En cualquier caso, decidas lo que decidas, no podrás escapar a las consecuencias de tus actos. Si devuelves la cartera, los demás te verán como una persona honrada y digna de confianza. Si gastas menos de lo que ganas, no tendrás problemas para llegar a fin de mes. Si te quedas con el dinero, aunque obtengas un pequeño beneficio a corto plazo, los demás te verán como alguien egoista y desconfiarán de ti. Si gastas más de lo que ganas tendrás problemas para llegar a fin de mes y, a la larga, te faltará para pagar lo más básico.

Es, en definitiva, imprescindible meditar y decidir cuales van a ser los principios y valores que guien nuestra vida. Y lo es, primero porque nos facilitará la toma de decisiones y segundo, las consecuencias de nuestras decisiones y acciones nos alcanzarán tarde o temprano.

 

Anuncios

El comercio de barrio y las reparaciones caseras

Estaba yo el viernes durmiendo tan a gusto, cuando mi mujer me despertó a eso de las 6.30 de la mañana dando voces:

-. ¡Qué no hay agua caliente!¡qué me he tenido que duchar con agua fría!¡Qué…

Intento desperezarme mientras continua el chaparrón de gritos de mi mujer.

-. Pues habrá que llamar para que lo arreglen, o comprar uno nuevo que este ya tiene 9 años…

Mientras me preparo un café a mi mujer le ha dado tiempo a buscar termos en el móvil gracias a la magia de internet

-. Uno nuevo sólo cuesta 150 euros y habrá que llamar para que lo instalen y, ¿qué hacemos con el viejo?

Hasta entonces sólo había oído frases sueltas del discurso de mi mujer, pero en cuanto oí que la broma me iba a costar más de 150 euros empecé a prestarle toda mi atención. Poco a poco convencí a mi mujer de intentar reparar el termo antes de comprar uno nuevo. Después de todo el termo es una máquina sencilla, sólo pueden estar fallando el termostato o las resistencias. Además es verano y podemos pasar unos días duchándonos con agua fría.

Yo, ingenuo de mí, pensaba que sería fácil conseguir repuestos en el barrio. Después de todo, tiene que haber bastantes termos en el barrio, lo que debería crear una demanda de repuestos. Para ir preparado y que no me tangaran comprobé el precio de los repuestos en internet, 20 euros el termostato y 15 cada resistencia. Bien, desarmo las resistencias mientras desayunan los niños y para cuando salíamos de casa camino del campamento urbano ya tenía un plan:

  1. Dejar a los niños en el campamento
  2. Acercarme a una ferretería, pedir prestado un multímetro, y comprobar las resistencias
  3. Si las resistencias están rotas comprar otras y si no, comprar un termostato

En mi imaginación el plan era perfecto pero la realidad es obstinada y estaba dispuesta a mostrarme lo absurdas e ingenuas que eran mis ideas. Total, que me acerco a una ferretería  y les cuento mi problema. Allí, muy amablemente, me responden que ellos no tienen ese tipo de repuestos y que todos los multímetros que tienen están precintados para su venta.  Si quiero uno lo tengo que comprar. Les respondo que no me interesa comprarlo y, sin perder un ápice de optimismo, pregunto si saben dónde puedo encontrar resistencias y termostatos.  Me indican donde tiene la lonja un fontanero y me dicen que si me doy prisa igual le pillo.

Salgo corriendo de la ferretería. Llego a la lonja, llamo y allí está el fontanero. Le comento que estoy sin agua caliente. El Hombre me responde:

-. Un termostato cuesta unos 20 euros, pero, ufff, si son las resistencias casi mejor que compres un termo nuevo.

Observo que tiene tres termos expuestos para su venta y, perdiendo parte de mi ingenuidad, empiezo a sospechar que quiere colocarme uno. Le enseño las resistencias y le pregunto si puede comprobarlas para asi saber que repuesto tengo que comprarle. El tipo disimula y hace como que busca su multímetro. En menos de un minuto se vuelve hacia mí y dice:

-. ¡Ay! Es que ahora no sé dónde he puesto el multímetro. Si eso, me dices donde es y me acerco esta tarde.

Ambos sabemos que cuesta menos de un minuto comprobar las resistencias con un multímetro, que si las resistencias están bien entonces lo que falla es el termostato, y que compraré el repuesto que necesite en función de lo que esté averiado.

También sabemos que el desplazamiento de un fontanero son 30 euros, que la mano de obra son otros 30 euros por hora como mínimo y que también le gana algo a los repuestos.

Sólo yo sé a qué fontanero no voy a llamar la próxima vez que necesite uno.

Vaya, que este tipo quería sangrarme 100 o 150 euros cuando en el peor de los casos tendría que gastar 35 euros (30 por dos resistencias más 5 de gastos de envío). Antes de rendirme visité otra ferretería y una tienda de suministros sanitarios con resultados parecidos. En la primera me intentaron vender un multímetro y en la tienda de suministros, me dieron el teléfono de una empresa de repuestos que, a lo mejor tiene o a lo mejor no.

Total, que volví a casa sin una solución después de perder una hora dando vueltas por el barrio. Una vez en casa, investigando con más calma, dí con un video en internet donde explicaban que algunos termostatos tienen una protección que los desarma si la temperatura del agua es demasiado alta. Compruebo mi termo y ¡bingo!, el termostato está desarmado.  Lo rearmo con un pequeño destornillador, enchufo de nuevo y ¡magia! ¡el termo vuelve a funcionar!

Luego descubrí que si el termostato se desarma suele ser porque hay depósitos de cal en el tanque. Así que tendré que abrir el tanque y comprobar si hay cal. Además, ya que abro, aprovecharé para cambiar el ánodo de sacrificio de magnesio. Vaya, que todavía me queda trabajo con el termo.

De esta aventurilla he aprendido dos cosas:

  1. Que las prisas son malas consejeras. Si en lugar de querer resolver el problema a la carrera hubiese dedicado algo de tiempo a revisar el termo con calma, habría visto que el termostato estaba desarmado y me hubiese ahorrado una hora de paseo por el barrio.
  2. Que los comerciantes de mi barrio están más interesados en vender, en sacarme dinero que en ayudarme o proporcionar una solución. Y es una pena, si los comercios de barrio quieren sobrevivir tienen que aportarnos algún valor a los vecinos, el beneficio economico debería ser un efecto colateral de esa ayuda, de esas soluciones que sólo ellos pueden aportar. Si se limitan a vender están pérdidos, hay multinacionales que se dedican a eso, lo hacen mejor, más rápido y más barato.

Yo, de momento, el ánodo de repuesto lo voy a encargar por internet directamente, que no estoy dispuesto a perder el tiempo dando vueltas como una peonza por el barrio otra vez.

 

 

Estrategias, planes y tácticas: I como encaja todo

Este es el primer artículo de una serie de cuatro:

  1. Estrategias, planes y tácticas: I como encaja todo
  2. Estrategias, planes y tácticas: II Nivel estratégico, leyes naturales, principios y valores.
  3. Estrategias, planes y tácticas: III Nivel de plan de proyecto
  4. Estrategias, planes y tácticas: IV Nivel táctico, trucos y hábitos

LLevo bastante tiempo participando en un foro en el se discute de vez en cuando el por qué se es lonchafina. Es decir, discutimos los motivos por los cuales algunos elegimos una vida austera. Después de leer muchos hilos del foro me di cuenta de que hay dos grupos de gente:

  • Los que son infelices llevando una vida austera
  • Los que son felices llevando una vida austera

Como estaba de vacaciones me dió por pensar en cual es la diferencia, en que es lo que hace que una persona sea feliz comiendo un planto de lentejas y otra se sienta un ser miserable comiendo lo mismo.

Me puse a pensar en los mensajes e hilos de aquellos a los que la austeridad les causa infelicidad y disgusto. Algunos habían perdido el trabajo, otros tienen unos ingresos bajos, o peor, algún problema de salud les impide continuar con su oficio o se come gran parte de sus ingresos. Al final, un tema común iba emergiendo: la austeridad les ha sido impuesta.

En el otro lado de la balanza estaban los que son felices llevando una vida austera. Empecé a recordar sus hilos y mensajes. Estos hablaban de tranquilidad, de libertad. Hablaban de como sus elecciones les habían llevado a la situación actual. Algunos mencionaban con orgullo algún proyecto que habían completado o pedían consejo para completar alguno que tenían entre manos. Y ahí está la diferencia, en que los que son felices no sólo han elegido llevar una vida austera sino que además la austeridad encaja perfectamente en su modo de vida.

Tuve un momento de epifanía. De repente me di cuenta de como todo encajaba, de como muchas conceptos que había leído acá y allá cooperan unos con otros. Comprendí que la felicidad no es algo que le llega a uno, así por sorpresa. Si la quieres tienes que salir a buscarla, debes ser responsable y diseñar tu estilo de vida.

Existen tres niveles en los que debemos pensar cuando diseñamos nuestro estilo de vida, de más genérico a más específico son:

  1. Estrategias: aquí van los principios, valores y objetivos a largo plazo que guian nuestra vida. Por ejemplo, la austeridad, la honestidad, la solidaridad, …
  2. Planes de proyecto: un proyecto es un objetivo a corto plazo más la lista de acciones que debemos tomar para alcanzar ese objetivo. Por ejemplo, ahorrar en el recibo de la luz.
  3. Tácticas: una táctica es una acción que nos ayuda a alcanzar un objetivo. Cuando las acciones no forman parte de un plan de proyecto hablamos de trucos o hábitos.

Para el que es infeliz las lentejas son una imposición. Es más, mientras come las lentejas anhela comer otra cosa pero no puede. Las come porque no le queda otra y eso le causa infelicidad y disgusto.

Para el que es feliz con la austeridad las lentejas son un paso dentro de un plan de comidas que le ayudan a comer una dieta sana y barata. Dicho objetivo está alineado con otros principios como pueden ser la austeridad y llevar una vida sana. Para estas personas un plato de lentejas es como una rueda dentada. Aislada parece de poco valor, dentro del mecanismo de un reloj cobra todo su sentido y libera todo su potencial. Se convierte en algo valioso e imprescindible.

Y es que, cuando lo que hacemos tiene un propósito, cuando sabemos como influyen en nuestra vida cada una de la pequeñas acciones que tomamos, es mucho más fácil ser feliz.

Control de gastos para vagos

Estando en octubre ya puedo hacer una predicción aproximada de cuánto dinero vamos a gastar en casa este año. Salvo que haya algún imprevisto grande rondaremos los 18.000€. El caso es que lo comenté mientras comía con mis compañeros de trabajo, a unos les parecía poco, a otros mucho pero ninguno supo o quiso decir cuanto gastan ellos.

Lo más sorprendente es la tranquilidad con la que lo decían. Saber cuanto y en que gastas tu dinero es el primer paso para tener tus finanzas bajo control.

No les culpo, cuando empezaba a tomar el control de mis finanzas intenté seguir algunos de los consejos más habituales para llevar el control de los gastos. Intenté usar apps en el móvil, recopilar facturas y tickets e incluso anoté cada gasto en un libreta por un tiempo.

Y son buenos consejos muy útiles para mucha gente, pero a mi me faltan la energía necesaria y la fuerza de voluntad para llevarlos al día.

Así que me puse a diseñar un sistema de control de gastos a mi medida. Alguien sin la fuerza de voluntad para recopilar todos los tickets y meterlos en un excel una vez al mes, incapaz de anotar en una libretita que se ha gastado 1.20€ en un café. Un vago, si lo quieres resumir así.

Principios de recolección de gastos.

Después de meditarlo con calma llegué a la conclusión de que mi sistema de recolección de gastos debía ser automático, centralizado y gratuito:

  • Automático: El mero hecho de pagar debe anotar el gasto de forma automática. Es la manera de que no se nos escape ningún gasto
  • Centralizado: Los datos deben recogerse en un único sitio para facilitar al máximo su procesado
  • Gratuito: El objetivo es detectar partidas en las que ahorrar. Bonito comienzo sería empezar gastando dinero

El método de control de gastos de “dinero ahorrado”

El método de control de gastos de “dinero ahorrado” usa tres herramientas:

  1. Cuenta nómina en un banco que no cobra comisiones, como punto central de recolección de datos. Además, el banco que elegí permite exportar los movimientos a una hoja de cálculo.
  2. Tarjeta de crédito o débito gratuita para recolectar la información sobre gastos de forma automática. La que yo uso  además me devuelve el 1% de lo que gasto en cheques para el hipermercado.
  3. Procuro evitar los gastos en efectivo por el esfuerzo que requiere llevar las anotaciones al día.

Puesta en marcha del sistema de control de gastos

Este método requiere algo de trabajo para ponerlo en marcha, pero una vez puesto en funcionamiento no hará falta ningún esfuerzo por nuestra parte.

  1. Domicilia la nómina, la tarjeta de crédito o débito y todos los recibos en la cuenta nómina del banco. Esta es la parte más trabajosa, pero una vez completada no tienes que preocuparte de nada.
  2. Paga todo lo que puedas con la tarjeta de crédito.
  3. El dinero en efectivo se considera gastado tan pronto sale de la cuenta corriente.

Funcionamiento del sistema de control de gastos

La cuenta nómina actúa de repositorio central de datos. Cuando llega el recibo de la electricidad o de internet se anotan sólos. Lo mismo pasará con los gastos que hagas en la calle si usas una tarjeta de débito, se anotarán al instante ellos sólos. Si usas una tarjeta de crédito te llegará un recibo una vez al mes que, también, se anotará él sólo.

Los pagos en efectivo merecen una mención aparte. Yo considero que el dinero en efectivo está gastado en cuanto sale de la cuenta. Pierdo el detalle de en que se va el dinero en efectivo por lo que procuro pagar siempre que puedo con tarjeta.

Consulto los movimientos al final del mes y los introduzco en una hoja de cálculo. A partir de ahí genero todo tipo de gráficos que me ayudan a comprender de dónde procede y adonde se va mi dinero.

Conclusiones

Llevar el control de los gastos es imprescindible para tener nuestras finanzas bajo control. Los consejos más habituales, aunque buenos y útiles para mucha gente, requieren una motivación y un esfuerzo que a mi me faltan.

Con este método es posible llevar  el control de los gastos sin esfuerzo. Es más, ¡los gastos se anotan sólos! Si, se pierde el detalle de lo que gastamos en efectivo pero, para mi, es una parte mínima ya que pago con tarjeta hasta en el mercado.

Por cierto, en 2014 gastamos un total de 24.170,83€ mientras que en 2015 esperamos gastar alrededor de 18.170,09€. Así que algo debemos estar haciendo bien en casa…

Y tú, ¿ya has empezado a controlar tus gastos?

Si pudieras comprar cualquier cosa, ¿qué es lo que comprarías?

Imagina que te toca el premio gordo en la lotería. De repente tus opciones de compra se multiplican. ¿Qué es lo que comprarías? ¿un deportivo?¿una mansión?¿un tractor amarillo?

Yo compraría tiempo. Tiempo para mi, para estar con los míos, para vivir a mi ritmo sin fechas de entrega, estrés o ansiedad.

El tiempo vale más que el dinero

Piensalo de esta manera, el dinero es infinito. Siempre puedes ganar más dinero, los gobiernos pueden crear más dinero pero nadie puede crear tiempo.

Por otra lado, el tiempo es finito. Una vez que se acabe el tiempo que tenemos asignado y se apague la luz no habrá más.

Por eso el tiempo es más valioso que el dinero. Sin embargo mercadeamos con él como si fuese una mercancía barata. Los asalariados los vendemos a cambio de una paga, los emprendedores lo venden a cambio de los beneficios o pérdidas de sus emprendimientos.

Sin embargo, muy pocos saben por cuánto están vendiendo su tiempo.

¿Por cuánto vendes una hora de tu vida?

Voy a poner esto negro sobre blanco:

Cada vez que compras algo estás renunciando a horas de tu vida. Si, la transacción se hace con dinero, pero para ganar ese dinero has tenido que ceder un tiempo de tu vida en el trabajo.

Te propongo un ejercicio sencillo.

  1. Calcula tu salario o tus ganancias netas anuales. Puedes multiplicar tu última nómina por 12 o 14 en función del número de pagas que recibas
  2. Calcula cuántas horas trabajas al año. No te olvides de incluir la hora de la comida y el tiempo que dedicas a ir y volver del trabajo. Pista, en España hay alrededor de 250 días laborables al año, si calculas 10 horas diarias (8 de trabajo, 1 para comer y 1 para ir y volver del trabajo) sale que dedicamos al trabajo unas 2500 horas al año.
  3. Calcula por cuánto estás vendiendo una hora de tu vida, divide el salario neto entre el total de horas

El precio de una hora de vida en España

Veamos que pinta tienen los números para el “español medio”

  1. En el 2014 el salario bruto (antes de impuestos) medio en España fue de 26.162€. Usando una calculadora de salario neto nos queda un salario neto medio de 20.555€
  2. En el 2014 hubo 252 días laborables. Calculando 10 horas totales al día, salen 2.520 horas de trabajo anuales.
  3. Si dividimos 20.555€ / 2.520 horas obtenemos que el “español medio” cobra 8,16€ por hora de trabajo

Dicho de otro modo, el “español medio” vende una hora de su vida a cambio de 8,16€.

Traducir los precios a horas de vida.

Bien, ya sabes por cuánto vendes tu tiempo. Ahora puedes traducir los precios a horas de vida. Por ejemplo, el “español medio” renuncia a:

  • una hora y media de su vida a cambio de un menú diario de 12€
  • 2450 horas de vida (un año entero trabajando) por un coche de 20.000€

Conclusiones

La próxima vez que vayas a comprar algo pregúntate si merece la pena:

  • ¿merece la pena renunciar a hora y media de libertad a cambio de la comida que me están sirviendo?
  • ¿estás dispuesto a trabajar un año a cambio de un coche nuevo?

Tanto si la respuesta es afirmativa como negativa serás perfectamente consciente de lo que estás adquiriendo y de lo que estás entregando a cambio de la compra.

Ahora sabes cual es el coste real que las cosas tienen para tí, cada vez que compras algo estás renunciando a una parte de tu vida. Recuerda que el dinero es sólo un medio para facilitar el intercambio.

 

Trucos para ahorrar con la vuelta al cole IV: Solicita todas las becas a las que tengas derecho

Este es el cuarto y último de una serie de cuatro artículos sobre el ahorro en la vuelta al cole:

  1. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole I: Ahorra en la compra de material escolar
  2. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole II: Ahorra en la compra de la ropa de los niños
  3. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole III: Ahorra en la compra de los libros de texto
  4. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole IV: Solicita todas las becas y ayudas a las que tengas derecho

Recuerdo que en mi época de estudiante en la universidad las becas de la comunidad de Madrid quedaban desiertas año tras año. Si la memoria no me falla, el primer año (1998) estaban dotadas con 200 millones de pesetas, uno o dos años después la dotación bajó a 50 millones.

¿El motivo? Según el gobierno de la comunidad no recibían suficientes solicitudes y no tenía sentido bloquear una partida de dinero tan grande año tras año para luego dejarla desierta. Esto me intrigó y lo comente con algunos compañeros de clase. Me sorprendió sobremanera comprobar que muchos ni siquiera sabían que la comunidad de Madrid otorgaba becas al estudio.

Y la información no estaba escondida, pero es que ni se habían molestado en buscarlo…

¿Dónde buscar becas?

Muchos de mis compañeros se contentaban con solicitar las becas que concedía el estado a principio de curso. Reconozco que era lo más cómodo, un día te acercas a la secretaria y entregabas la solicitud de beca junto con la matricula. Sin embargo estaban dejando pasar muchisímas oportunidades, unos por pereza y otros por desconocimiento. La siguiente es una lista incompleta de lugares dónde solicitar becas:

Primero en las instituciones oficiales:

  • en el colegio de nuestros hijos
  • en nuestro ayuntamiento o junta de distrito
  • en nuestra comunidad autónoma
  • en el estado

Segundo en otras instituciones:

  • organizaciones no gubernamentales
  • fundaciones
  • asociaciones profesionales

No des nada por supuesto y no dejes ningún resquicio sin investigar. Por ejemplo, ¿sabias que hay ONGes que dan becas de comedor? A principio de curso elabora una lista de las instituciones en las que vas a solicitar la beca para que no se te olvide ninguna.

¿Cuándo buscar las becas?

La mayoría asumimos que las becas se solicitan al principio del curso y eso es una verdad a medias. Normalmente eso es cierto sólo para las becas que otorga el estado, pero hay muchas instituciones que tienen plazos de entrega de solicitudes muy distintos. 

  • Algunos ayuntamientos abren en mayo el período de solicitud de becas para el curso que empieza en septiembre. ¡Tres meses antes de que empiece el curso!
  • El plazo para solicitar las becas de la comunidad de Madrid se solía abrir de 7 a 10 días antes de las vacaciones de Semana Santa. ¡Más de medio año después de que empezara el curso!

Coge la lista que creaste en el paso anterior e  investigua cuándo abre los plazos de solicitud cada institución y añade esas fechas a tu agenda para que no se pase ningún plazo.

Recuerda que tienes que estar prevenido durante todo el año…

¿Quién puede pedir una beca?

Hombre, en principio cualquiera puede pedir una beca, otra cosa es que se la concedan. Por tanto te conviene informarte de las condiciones para no perder el tiempo tontamente.

Nunca des nada por supuesto. Yo siempre había creído que la renta familiar era un criterio de selección en todas la becas y no es así. Por ejemplo, algunos ayuntamientos no tienen en cuenta la renta familiar pero si te piden haber estado empadronado un tiempo mínimo en la localidad.

Así que, infórmate de los requisitos que debes cumplir. Si los cumples o te quedas razonablemente cerca rellena una solicitud y entregala.

Conclusiones

Existen más becas y ayudas de las que pensamos. Además, los criterios de adjudicación muy dispares. Lo mejor es que nunca des nada por supuesto e investigues por tu cuenta:

  • Qué becas hay disponibles para los estudios de tus hijos
  • Cuales son los criterios de adjudicación
  • Cuándo se pueden entregar las solicitudes.

Si cumples los requisitos, o te quedas cerca de cumplirlos, entrega una solicitud. Nunca sabes cuándo va a sonar la flauta.