Trucos para ahorrar en la vuelta al cole II: ahorra en la compra de la ropa de los niños

En casa tenemos dos niños preciosos y vestirles adecuadamente es una de nuestras mayores preocupaciones. Además, en septiembre el gasto en ropa puede ser importante si no ponemos la atención adecuada. A la vuelta del verano es cuando se hace evidente el estirón que han pegado y la ropa que antes les valía, ahora ni les entra.

Este es el segundo de una serie de cuatro artículos sobre el ahorro en la vuelta al cole:

  1. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole I: Ahorra en la compra de material escolar
  2. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole II: Ahorra en la compra de la ropa de los niños
  3. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole III: Ahorra en la compra de los libros de texto
  4. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole IV: Solicita todas las becas y ayudas a las que tengas derecho

El método que nosotros seguimos en casa para vestir a los niños sin romper el presupuesto se basa en tres principios fundamentales, las tres R:

  • Reducir la compra de ropa aprovechando al máximo la que ya tenemos
  • Reutilizar las prendas pasándolas de los mayores a los pequeños según crecen
  • Reparar los pequeños desperfectos que sufran tan pronto como los detectemos

De una forma más práctica seguimos 5 pasos o etapas:

  1. Clasificar la ropa en “usar”, “donar” o “tirar”
  2. Revisar y arreglar las prendas que vayamos a usar
  3. Redistribuir la ropa entre los hermanos
  4. Donar aquellas prendas que no estén rotas y que no vayamos a usar
  5. Comprar sólo aquellas prendas que nos falten para completar el armario.

Primer paso: esta prenda, ¿la voy a usar, a donar o a tirar?

Lo primero de todo, saca toda la ropa del armario de los niños y divídela en tres categorías:

  1. Usar: aquí va la ropa que le vale a alguno de nuestros hijos y que está en buen estado o se puede arreglar
  2. Donar: en este montón echamos la ropa que no les vale a nuestros hijos y que está en buen estado o se puede arreglar fácilmente
  3. Tirar: esta es la ropa que está tan rota que no merece la pena arreglarla. ¿hace falta decir dónde acaban las prendas que caen en este montón?

Segundo paso: revisa y arregla aquellas prendas que vayas a usar

El segundo paso es arreglar todas las prendas que hayamos decidido quedarnos y que tengan algún desperfecto. En este punto, las rodilleras, las coderas y los parches son nuestros amigos. Si además tienes algunas nociones de costura, pues miel sobre hojuelas ya que podrás alargar aún más la vida de tus prendas.

Tercer paso: Redistribuye las prendas entre hermanos

El tercer paso es redistribuir la ropa que nos vayamos a quedar. Parece fácil ya que lo natural es que los pequeños vayan heredando la ropa de los mayores, pero hay que estar preparados ya que surgirán llantos y protestas. Los mayores no querrán ceder sus prendas favoritas a los pequeños y estos, a su vez, querrán estrenar ropa alguna vez.

Cuarto paso: Dona aquella ropa que no puedas aprovechar tú

El cuarto paso es ofrecer la ropa del montón de donar a nuestros familiares y amigos y aceptar de buen grado, aquella ropa que nos ofrezcan que les vaya bien a nuestros hijos.

Quinto paso: Compra sólo las prendas que necesites

El quinto y último paso es hacer una lista con la ropa que necesitemos y comprarla. En este punto merecen una mención especial los uniformes. Conviene pasarse por las grandes superficies para comprar packs de calcetines, polos (aunque no lleven el escudo del colegio), pantalones o faldas parecidos a los del uniforme (un tono más oscuro o más claro). La idea es comprar prendas similares a las del uniforme a un precio mucho más barato.

Una nota sobre el efecto Diderot.

Durante todo el proceso el efecto Diderot acechará detrás de cada esquina. Para evitarlo toda prenda que compremos debe cumplir seguir una serie de normas:

  • que “pegue” o conjunte con buena parte de lo que ya hay en el armario
  • que sea de calidad para que resista el desgaste de más de un niño
  • que no tenga colores ni motivos exclusivos de niño o niña para que pueda pasar de niña a niño o al revés

Conclusiones

Si ponemos la atención adecuada podemos vestir a nuestros pequeños por muy poco dinero. Al final del todo, cuando estemos seguros de haber cubierto las necesidades de ropa de nuestros hijos, podemos dejar que nuestros hijos expresen sus gustos y su personalidad permitiéndoles elegir algunas de sus prendas pero entre el 80 o el 90% de su armario debe ser decisión nuestra.

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