El comercio de barrio y las reparaciones caseras

Estaba yo el viernes durmiendo tan a gusto, cuando mi mujer me despertó a eso de las 6.30 de la mañana dando voces:

-. ¡Qué no hay agua caliente!¡qué me he tenido que duchar con agua fría!¡Qué…

Intento desperezarme mientras continua el chaparrón de gritos de mi mujer.

-. Pues habrá que llamar para que lo arreglen, o comprar uno nuevo que este ya tiene 9 años…

Mientras me preparo un café a mi mujer le ha dado tiempo a buscar termos en el móvil gracias a la magia de internet

-. Uno nuevo sólo cuesta 150 euros y habrá que llamar para que lo instalen y, ¿qué hacemos con el viejo?

Hasta entonces sólo había oído frases sueltas del discurso de mi mujer, pero en cuanto oí que la broma me iba a costar más de 150 euros empecé a prestarle toda mi atención. Poco a poco convencí a mi mujer de intentar reparar el termo antes de comprar uno nuevo. Después de todo el termo es una máquina sencilla, sólo pueden estar fallando el termostato o las resistencias. Además es verano y podemos pasar unos días duchándonos con agua fría.

Yo, ingenuo de mí, pensaba que sería fácil conseguir repuestos en el barrio. Después de todo, tiene que haber bastantes termos en el barrio, lo que debería crear una demanda de repuestos. Para ir preparado y que no me tangaran comprobé el precio de los repuestos en internet, 20 euros el termostato y 15 cada resistencia. Bien, desarmo las resistencias mientras desayunan los niños y para cuando salíamos de casa camino del campamento urbano ya tenía un plan:

  1. Dejar a los niños en el campamento
  2. Acercarme a una ferretería, pedir prestado un multímetro, y comprobar las resistencias
  3. Si las resistencias están rotas comprar otras y si no, comprar un termostato

En mi imaginación el plan era perfecto pero la realidad es obstinada y estaba dispuesta a mostrarme lo absurdas e ingenuas que eran mis ideas. Total, que me acerco a una ferretería  y les cuento mi problema. Allí, muy amablemente, me responden que ellos no tienen ese tipo de repuestos y que todos los multímetros que tienen están precintados para su venta.  Si quiero uno lo tengo que comprar. Les respondo que no me interesa comprarlo y, sin perder un ápice de optimismo, pregunto si saben dónde puedo encontrar resistencias y termostatos.  Me indican donde tiene la lonja un fontanero y me dicen que si me doy prisa igual le pillo.

Salgo corriendo de la ferretería. Llego a la lonja, llamo y allí está el fontanero. Le comento que estoy sin agua caliente. El Hombre me responde:

-. Un termostato cuesta unos 20 euros, pero, ufff, si son las resistencias casi mejor que compres un termo nuevo.

Observo que tiene tres termos expuestos para su venta y, perdiendo parte de mi ingenuidad, empiezo a sospechar que quiere colocarme uno. Le enseño las resistencias y le pregunto si puede comprobarlas para asi saber que repuesto tengo que comprarle. El tipo disimula y hace como que busca su multímetro. En menos de un minuto se vuelve hacia mí y dice:

-. ¡Ay! Es que ahora no sé dónde he puesto el multímetro. Si eso, me dices donde es y me acerco esta tarde.

Ambos sabemos que cuesta menos de un minuto comprobar las resistencias con un multímetro, que si las resistencias están bien entonces lo que falla es el termostato, y que compraré el repuesto que necesite en función de lo que esté averiado.

También sabemos que el desplazamiento de un fontanero son 30 euros, que la mano de obra son otros 30 euros por hora como mínimo y que también le gana algo a los repuestos.

Sólo yo sé a qué fontanero no voy a llamar la próxima vez que necesite uno.

Vaya, que este tipo quería sangrarme 100 o 150 euros cuando en el peor de los casos tendría que gastar 35 euros (30 por dos resistencias más 5 de gastos de envío). Antes de rendirme visité otra ferretería y una tienda de suministros sanitarios con resultados parecidos. En la primera me intentaron vender un multímetro y en la tienda de suministros, me dieron el teléfono de una empresa de repuestos que, a lo mejor tiene o a lo mejor no.

Total, que volví a casa sin una solución después de perder una hora dando vueltas por el barrio. Una vez en casa, investigando con más calma, dí con un video en internet donde explicaban que algunos termostatos tienen una protección que los desarma si la temperatura del agua es demasiado alta. Compruebo mi termo y ¡bingo!, el termostato está desarmado.  Lo rearmo con un pequeño destornillador, enchufo de nuevo y ¡magia! ¡el termo vuelve a funcionar!

Luego descubrí que si el termostato se desarma suele ser porque hay depósitos de cal en el tanque. Así que tendré que abrir el tanque y comprobar si hay cal. Además, ya que abro, aprovecharé para cambiar el ánodo de sacrificio de magnesio. Vaya, que todavía me queda trabajo con el termo.

De esta aventurilla he aprendido dos cosas:

  1. Que las prisas son malas consejeras. Si en lugar de querer resolver el problema a la carrera hubiese dedicado algo de tiempo a revisar el termo con calma, habría visto que el termostato estaba desarmado y me hubiese ahorrado una hora de paseo por el barrio.
  2. Que los comerciantes de mi barrio están más interesados en vender, en sacarme dinero que en ayudarme o proporcionar una solución. Y es una pena, si los comercios de barrio quieren sobrevivir tienen que aportarnos algún valor a los vecinos, el beneficio economico debería ser un efecto colateral de esa ayuda, de esas soluciones que sólo ellos pueden aportar. Si se limitan a vender están pérdidos, hay multinacionales que se dedican a eso, lo hacen mejor, más rápido y más barato.

Yo, de momento, el ánodo de repuesto lo voy a encargar por internet directamente, que no estoy dispuesto a perder el tiempo dando vueltas como una peonza por el barrio otra vez.

 

 

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¿Por cuánto vendes una hora de tu vida?

Voy a poner esto negro sobre blanco:

Cada vez que compras algo estás renunciando a horas de tu vida. Si, la transacción se hace con dinero, pero para ganar ese dinero has tenido que ceder un tiempo de tu vida en el trabajo.

Te propongo un ejercicio sencillo.

  1. Calcula tu salario o tus ganancias netas anuales. Puedes multiplicar tu última nómina por 12 o 14 en función del número de pagas que recibas
  2. Calcula cuántas horas trabajas al año. No te olvides de incluir la hora de la comida y el tiempo que dedicas a ir y volver del trabajo. Pista, en España hay alrededor de 250 días laborables al año, si calculas 10 horas diarias (8 de trabajo, 1 para comer y 1 para ir y volver del trabajo) sale que dedicamos al trabajo unas 2500 horas al año.
  3. Calcula por cuánto estás vendiendo una hora de tu vida, divide el salario neto entre el total de horas

El precio de una hora de vida en España

Veamos que pinta tienen los números para el “español medio”

  1. En el 2014 el salario bruto (antes de impuestos) medio en España fue de 26.162€. Usando una calculadora de salario neto nos queda un salario neto medio de 20.555€
  2. En el 2014 hubo 252 días laborables. Calculando 10 horas totales al día, salen 2.520 horas de trabajo anuales.
  3. Si dividimos 20.555€ / 2.520 horas obtenemos que el “español medio” cobra 8,16€ por hora de trabajo

Dicho de otro modo, el “español medio” vende una hora de su vida a cambio de 8,16€.

Traducir los precios a horas de vida.

Bien, ya sabes por cuánto vendes tu tiempo. Ahora puedes traducir los precios a horas de vida. Por ejemplo, el “español medio” renuncia a:

  • una hora y media de su vida a cambio de un menú diario de 12€
  • 2450 horas de vida (un año entero trabajando) por un coche de 20.000€

Conclusiones

La próxima vez que vayas a comprar algo pregúntate si merece la pena:

  • ¿merece la pena renunciar a hora y media de libertad a cambio de la comida que me están sirviendo?
  • ¿estás dispuesto a trabajar un año a cambio de un coche nuevo?

Tanto si la respuesta es afirmativa como negativa serás perfectamente consciente de lo que estás adquiriendo y de lo que estás entregando a cambio de la compra.

Ahora sabes cual es el coste real que las cosas tienen para tí, cada vez que compras algo estás renunciando a una parte de tu vida. Recuerda que el dinero es sólo un medio para facilitar el intercambio.

 

Trucos para ahorrar en la vuelta al cole III: ahorra en la compra de los libros de texto

Este es el tercero de una serie de cuatro artículos sobre el ahorro en la vuelta al cole:

  1. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole I: Ahorra en la compra de material escolar
  2. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole II: Ahorra en la compra de la ropa de los niños
  3. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole III: Ahorra en la compra de los libros de texto
  4. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole IV: Solicita todas las becas y ayudas a las que tengas derecho

Nuestros dos hijos están cursando educación infantil (3 a 6 años) y en su cole esa etapa la trabajan por proyectos. Eso significa que no usan libros de texto, al principio de curso los padres ponemos 100 € de bote por niño y se va comprando el material según va haciendo falta.

Sin embargo, el mayor empezará primaria el año que viene y ahí sí que nos tocará usar libros de texto. Como en casa somos precavidos, hemos empezado a prepararnos ya para la que nos va a caer el año que viene y hemos recopilado algunos trucos

Trucos para ahorrar en la compra de libros de texto

  1. El libro más barato es el que no se paga. Y no, con esto no queremos decir que robes los libros de texto. Comprueba si hay un programado un intercambio de libros en el cole de vuestros hijos. Si lo hay participa en él, si no lo hay, ¿a qué esperas para organizarlo?
  2. Reutiliza los libros, que los pequeños vayan heredando los libros de los mayores.
  3. Prepara los libros para que duren. Revisa y repara los pequeños desperfectos que tengan los libros dos veces al año. A principio de curso, para preparar los libros para el uso que van a recibir. Y a final de curso, para que no los rechacen en el intercambio del cole o para obtener el mejor precio al venderlos de segunda mano. ¡El pegamento, el celo, la cinta adhesiva de doble cara y el forro son nuestros amigos!
  4. ¡No sin el ISBN! El ISBN es un número único de 13 dígitos que se usa para identificar sin lugar a error los libros. Asegurate de que la lista de libros incluye los ISBN de todos ellos. Es el único modo de asegurarte de que estás persiguiendo el libro correcto y no otra edición.
  5. Busca, compara y si encuentras algo mejor… Explora todas las opciones disponibles, las librerías de tu barrio, las tiendas de segunda mano, los anuncios clasificados, las grandes superficies e internet. El objetivo es conseguir los libros al mejor precio posible.

Conclusiones

Al final se trata de conseguir los libros de texto que necesitan nuestros hijos gastando el mínimo posible. Si revisas los trucos verás que hay dos principios que sirven de guía a todos ellos:

  1. Sácale el máximo partido a lo que tienes. Cuando reparas un libro, o los pequeños heredan los libros de sus hermanos mayores, estas alargando la vida de esos libros. Consigues ahorrar al aprovechar al máximo los libros que ya tienes.
  2. Compra sólo aquello que necesitas y hazlo al mejor precio posible. De aquí la importancia de tener la lista de ISBNes y de comparar los precios en diferentes establecimientos.

Así que, si en algún momento te asaltan las dudas hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Estoy aprovechando los libros que ya tengo?
  • ¿De verdad necesito ese libro?¿Sólo puedo conseguirlo comprándolo?¿Ese es el mejor precio?

Y oye, al reutilizar los libros de unos niños para otros; algún ejercicio se encontrarán hecho, ¿no?

Trucos para ahorrar en la vuelta al cole II: ahorra en la compra de la ropa de los niños

En casa tenemos dos niños preciosos y vestirles adecuadamente es una de nuestras mayores preocupaciones. Además, en septiembre el gasto en ropa puede ser importante si no ponemos la atención adecuada. A la vuelta del verano es cuando se hace evidente el estirón que han pegado y la ropa que antes les valía, ahora ni les entra.

Este es el segundo de una serie de cuatro artículos sobre el ahorro en la vuelta al cole:

  1. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole I: Ahorra en la compra de material escolar
  2. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole II: Ahorra en la compra de la ropa de los niños
  3. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole III: Ahorra en la compra de los libros de texto
  4. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole IV: Solicita todas las becas y ayudas a las que tengas derecho

El método que nosotros seguimos en casa para vestir a los niños sin romper el presupuesto se basa en tres principios fundamentales, las tres R:

  • Reducir la compra de ropa aprovechando al máximo la que ya tenemos
  • Reutilizar las prendas pasándolas de los mayores a los pequeños según crecen
  • Reparar los pequeños desperfectos que sufran tan pronto como los detectemos

De una forma más práctica seguimos 5 pasos o etapas:

  1. Clasificar la ropa en “usar”, “donar” o “tirar”
  2. Revisar y arreglar las prendas que vayamos a usar
  3. Redistribuir la ropa entre los hermanos
  4. Donar aquellas prendas que no estén rotas y que no vayamos a usar
  5. Comprar sólo aquellas prendas que nos falten para completar el armario.

Primer paso: esta prenda, ¿la voy a usar, a donar o a tirar?

Lo primero de todo, saca toda la ropa del armario de los niños y divídela en tres categorías:

  1. Usar: aquí va la ropa que le vale a alguno de nuestros hijos y que está en buen estado o se puede arreglar
  2. Donar: en este montón echamos la ropa que no les vale a nuestros hijos y que está en buen estado o se puede arreglar fácilmente
  3. Tirar: esta es la ropa que está tan rota que no merece la pena arreglarla. ¿hace falta decir dónde acaban las prendas que caen en este montón?

Segundo paso: revisa y arregla aquellas prendas que vayas a usar

El segundo paso es arreglar todas las prendas que hayamos decidido quedarnos y que tengan algún desperfecto. En este punto, las rodilleras, las coderas y los parches son nuestros amigos. Si además tienes algunas nociones de costura, pues miel sobre hojuelas ya que podrás alargar aún más la vida de tus prendas.

Tercer paso: Redistribuye las prendas entre hermanos

El tercer paso es redistribuir la ropa que nos vayamos a quedar. Parece fácil ya que lo natural es que los pequeños vayan heredando la ropa de los mayores, pero hay que estar preparados ya que surgirán llantos y protestas. Los mayores no querrán ceder sus prendas favoritas a los pequeños y estos, a su vez, querrán estrenar ropa alguna vez.

Cuarto paso: Dona aquella ropa que no puedas aprovechar tú

El cuarto paso es ofrecer la ropa del montón de donar a nuestros familiares y amigos y aceptar de buen grado, aquella ropa que nos ofrezcan que les vaya bien a nuestros hijos.

Quinto paso: Compra sólo las prendas que necesites

El quinto y último paso es hacer una lista con la ropa que necesitemos y comprarla. En este punto merecen una mención especial los uniformes. Conviene pasarse por las grandes superficies para comprar packs de calcetines, polos (aunque no lleven el escudo del colegio), pantalones o faldas parecidos a los del uniforme (un tono más oscuro o más claro). La idea es comprar prendas similares a las del uniforme a un precio mucho más barato.

Una nota sobre el efecto Diderot.

Durante todo el proceso el efecto Diderot acechará detrás de cada esquina. Para evitarlo toda prenda que compremos debe cumplir seguir una serie de normas:

  • que “pegue” o conjunte con buena parte de lo que ya hay en el armario
  • que sea de calidad para que resista el desgaste de más de un niño
  • que no tenga colores ni motivos exclusivos de niño o niña para que pueda pasar de niña a niño o al revés

Conclusiones

Si ponemos la atención adecuada podemos vestir a nuestros pequeños por muy poco dinero. Al final del todo, cuando estemos seguros de haber cubierto las necesidades de ropa de nuestros hijos, podemos dejar que nuestros hijos expresen sus gustos y su personalidad permitiéndoles elegir algunas de sus prendas pero entre el 80 o el 90% de su armario debe ser decisión nuestra.

Trucos para ahorrar con la vuelta al cole I: Ahorra en la compra de material escolar

Ya está aquí septiembre otra vez y con él, la temida vuelta al cole. Para los niños es una época del año emocionante, se reencuentran con sus amigos y se sienten un poco más mayores al avanzar un curso. Para los padres es una época de preocupación y gastos. La ropa que les iba bien en mayo se les ha quedado pequeña y hay que comprar los libros, y el material escolar, y pagar el comedor, y las extraescolares, y suma y sigue.

Y es que los gastos de la vuelta al cole no son moco de pavo. La organización de consumidores y usuarios (OCU) realizó una encuesta en el año 2013 (http://www.ocu.org/consumo-familia/nc/noticias/gasto-vuelta-al-cole-2013) y encontró que el gasto medio por alumno y curso es de 1268 € en la escuela pública, de 2386 € en los centros concertados y de 5232€  si optamos por la educación privada.

Con gastos de esa magnitud conviene utilizar todos los trucos a nuestro alcance para ahorrar cada céntimo que podamos. Este es el primero de una serie de cuatro artículos sobre el ahorro en la vuelta al cole:

 

Ahorra en la compra de material escolar

Antes siquiera de pensar en comprar un sólo folio, haremos una lista del material escolar que necesitan nuestros hijos. Debemos sentarnos y escribir en un lista todo lo que le han pedido a nuestros hijos en el colegio. Además, también incluiremos en la lista aquellas cosas que les van a hacer falta pero que ningún profesor pide para sus asignaturas, como las mochilas y los estuches.

Luego haremos un inventario de todo el material escolar que tenemos del curso anterior que todavía está en buen estado.

Ahora, tacharemos de la lista de material escolar todas aquellas cosas  que tengamos en nuestro inventario. Así, todo lo que quede sin tachar será absolutamente necesario y tendremos una visión clara de qué material hace falta comprar.

LLegados a este punto no queda más remedio que comprar el material que nos falta. A la hora de comprar el material debemos tener en cuenta los siguientes trucos:

  • Comparar los precios en las papelerías del barrio, los catálogos de las grandes superficies y en las tiendas de internet
  • Evitar las franquicias y las marcas. Una mochila de marca blanca sirve igual para llevar los libros que una con un estampado de la última película de superhéroes, ¿adivinas cuál es la más cara?
  • No llevar a los niños a la compra. Nos evitaremos un montón de caprichos y pataletas
  • Tener siempre en mente que el objetivo es comprar sólo el material que necesitas al mejor precio posible

Conclusiones

Si usamos los trucos que hemos visto conseguiremos tres cosas:

  1. Aprovechar al máximo aquello que tenemos en casa
  2. Ahorrar dinero al no comprar material que ya tenemos
  3. Sacarle el máximo partido a cada euro gastado en material escolar

Y si de verdad queremos alcanzar esos tres objetivos conviene que tengamos muy claro:

  • Que material necesitamos
  • Que material podemos reutilizar del curso anterior
  • Dónde podemos conseguir los mejores precios. ¿en tiendas de nuestro barrio?¿grande superficies?¿internet?

El efecto Diderot o las compras que inducen más compras

Aún recuerdo con nostalgia cuando nació Marcos, nuestro primer hijo. Una de las primeras compras que hicimos mientras nos preparábamos para su llegada fue un conjunto de sillita de paseo, capazo y grupo 0. Al principio pensaba que habíamos hecho una jugada maestra, en una sóla compra habíamos cubierto todas las necesidades de transporte del niño para los próximos tres años.

Pero pronto sentimos la necesidad de comprar un bolso para colgar del manillar de la sillita, y algunos juguetes para que el niño se entretenga mientras paseamos, y una sombrilla, y…

Y así es como se produce el efecto Diderot, compras algo que en teoría cubre una necesidad. Por un tiempo todo está bien pero, más pronto que tarde, esa compra te genera una nueva necesidad que se resuelve con más compras. Esas compras, a su vez, crean más necesidades que se resuelven con más compras. Si no somos cuidadosos podemos caer en una espiral de compras y necesidades que nos deje en la ruina.

Esto es exactamente lo que le ocurrió al pobre Denis Diderot, de quién recibe el nombre el efecto Diderot. Este filosofo frances recibió como regalo una bata nueva muy elegante. Al principio estaba muy contento con su regalo. Pero al poco le pareció que el resto de sus posesiones desentonaban con la bata. Empezó cambiando su silla por un sillón, luego su mesa por un lujoso escritorio… Cuantos más muebles nuevos compraba más le parecía que los viejos no estaban a la altura. Esto, a su vez, desencadenaba nuevas compras. Así, hasta que acabó cubierto de deudas y arruinado.

¿Por qué se produce el efecto Diderot?

El efecto Diderot se produce porque relacionamos unos objetos con otros, tendemos a agruparlos en conjuntos. Esto, a su vez, nos produce una sensación de equilibrio y armonía. Al adquirir algo nuevo corremos el peligro de romper las relaciones preexistentes y de perder esa sensación de armonía.

-. Oh Vaya, ¡qué bien me sienta este pantalón! Pero no tengo nada en el armario que pegue con él. Tendré que comprarme alguna camisa también.

-. Qué buena compra he hecho, ¡la mesa nueva del salón es perfecta! A ver cuando cambio el sofá, que se está quedando viejo.

-. ¡Vaya pedazo de tablet me he comprado! Pero la salida de video no es compatible con mi tele. A ver si compro un adaptador, o mejor ¡una tele nueva!. Y un teclado inalámbrico, que así puedo puedo usarlo todo desde el sofá.

¿Te suenan de algo esas situaciones? Son ejemplos perfectos de como empieza el efecto Diderot.

Como combatir el efecto Diderot

El primer paso para combatir el efecto Diderot es conocer las relaciones que existen entre nuestras posesiones. ¿Cómo conjunta nuestra ropa? ¿los muebles de nuestra casa? ¿y los aparatos electrónicos? ¿como interaccionan entre ellos?

Una vez sepamos como relacionamos nuestras posesiones procuraremos no comprar nada que desentone, que no encaje con lo que ya tenemos. El objetivo es que nuestras compras sean más o menos homogéneas, que sigan un estilo al margen de las modas. Así conseguiremos que se mantener esa sensación de equilibrio y armonía que nos aleja de la vorágine de compras.

Personalmente en algunos aspectos he ido más lejos y he establecido mis propias normas. En el pasado, cuando tenía que ir mejor vestido al trabajo sólo compraba pantalones chinos azules marino o beis, camisas que conjuntarán con esos colores, calcetines, zapatos y cinturones negros. De este modo, cualquier prenda de mi armario conjuntaba con todas las demás.

Ahora mismo sólo compro pantalones vaqueros (y sólo cuando se me rompe alguno de los que tengo) que pegan con todas las camisas y camisetas que tengo en el armario. Así mantenía y mantengo la armonía de mi armario y así evito que se inicie el peligroso efecto Diderot cuando voy a comprar ropa.

Ah, ¿Recordáis ese pantalón que no pegaba con nada de nuestro armario? ¿y la tablet con una salida de video “exótica”? Esos, ¡que se los queden los de las tiendas!

Bomba de calor para el agua caliente sanitaria (ACS). Otro ejemplo de como usar el coste total de propiedad

Llevo ya una temporada investigando como bajar mi recibo de la luz. Al calcular el precio al que pago el kw/h descubrí que los aparatos que más gasto producen en mi casa son la calefacción y el termo del agua caliente. Como es verano decidí empezar por el termo del agua caliente.

El coste de calentar agua con un termo

Use mi medidor de consumo eléctrico durante una semana para averiguar cuanta electricidad consume el termo y aluciné. ¡21,42 kw!¡en una semana! Considerando que está encendido unas 50 semana al año (hey, ¡todo el mundo tiene derecho a unas vacaciones!), sale un total de 1071kw. (21,42 kw/semana * 50 semana/año = 1071 kw/año).

Mi termo para calentar agua consume un total de 21.41kw durante una semana
Consumo electrico termo durante una semana

En 2014 consumimos un total de 5749kw por lo que los 1071kw que consume el termo representan un 18,63 % del consumo electrico total anual. ¿Y en euros? Pues considerando que pago el kw/h a 14 céntimos de euro:

coste semanal del termo = 21,42 kw/semana * 0,14 €/kw = 2,9988 €/semana
Coste anual del termo= 2,9988 €/semana * 50 semana/año = 149,94 €/año

La bomba de calor como alternativa al termo

Investigando un poco encontré que algunos fabricantes venden bombas de calor para agua caliente sanitaria. La apariencia externa es muy similar a un termo ya que ambos tienen un depósito donde almacenan al agua caliente. La diferencia es el mecanismo para calentar el agua, el termo usa una resistencia eléctrica y la bomba de calor usa una bomba de calor.

La eficiencia del termo es del 100%, es decir que transforma en calor el 100% de la energía que consume. La de la bomba de calor es, en teoría, de un 300%. Eso significa que una bomba de calor va a gastar un tercio de la electricidad que gasta mi termo actual. Veamos los números:

Coste semanal de la bomba de calor = coste semanal del termo/3 = 2,9988 / 3 = 0,9996 €/semana
Coste anual de la bomba de calor= 0,9996 €/semana * 50 semanas /año = 49,98 €/año

Coste total de propiedad: termo eléctrico vs. bomba de calor

Como vimos cuando compré el frigorífico el coste total de propiedad es la suma de tres costes:

Coste total de propiedad = coste de compra + coste de uso + coste de mantenimiento.

Mi termo actual data del 2006, así que asumo que está llegando al final de su vida útil y que tendré que reemplazarlo durante los próximos 10 años. Un termo similar al mio se puede encontrar hoy día (año 2015) por unos 150 Euros y podría reutilizar la instalación actual.

Por otro lado las bombas de calor son caras, entre el aparato y la instalación rondan los 1000€.

Una bomba de calor cuesta 737,49 € sin instalación
Precio bomba de calor sin instalación

En ambos casos hablamos de marcas de reconocido prestigio por lo que espero que no se averíen e ignoro el coste de mantenimiento. Luego el coste de mantenimiento en ambos casos sería 0.

Con todos estos datos ya podemos hacer números. Veamos el coste total de propiedad del termo durante los próximos 10 años sería:

Coste total termo durante 10 años= precio compra termo + (coste uso anual termo *10)
Coste total termo durante 10 años= 150 € + ( 149,94€/año *10 años) = 150€ + 1499,4 € = 1649,4 €

Y el coste total de la bomba de calor

Coste total bomba calor durante 10 años= precio compra bomba calor + (coste uso anual bomba calor *10)
Coste total bomba calor durante 10 años= 1000€ + (49,98 €/año *10 años) = 1000€ + 499,8€ = 1499,8€

El resultado es que la bomba de calor es aproximadamente 150€ más barata que el termo.

Conclusiones

Si fuese una obra nueva me compraría la bomba de calor sin dudarlo ya que me supondría un ahorro de 150 € en 10 años. Pero en mi situación actual, si invirtiese 1000 € en la bomba de calor los recuperaría a un ritmo aproximado de 100€/año y tardaría 10 años en notar algún ahorro (149.94 € de consumo anual del termo – 49,98 € de consumo anual de la bomba de calor = 99,96 € de ahorro anual). Y eso si la bomba de calor no se avería, como se rompa o haya que hacer una recarga de gas ya le podemos decir adiós al ahorro.

Así que, de momento el plan es seguir con el termo. Cuando se averíe tendré que volver a calcular el coste total de propiedad y elegir entre reparar el termo, comprar uno nuevo o instalar una bomba de calor.

Ufff, espero que mi termo actual me dure muchos años más…