¿Por cuánto vendes una hora de tu vida?

Voy a poner esto negro sobre blanco:

Cada vez que compras algo estás renunciando a horas de tu vida. Si, la transacción se hace con dinero, pero para ganar ese dinero has tenido que ceder un tiempo de tu vida en el trabajo.

Te propongo un ejercicio sencillo.

  1. Calcula tu salario o tus ganancias netas anuales. Puedes multiplicar tu última nómina por 12 o 14 en función del número de pagas que recibas
  2. Calcula cuántas horas trabajas al año. No te olvides de incluir la hora de la comida y el tiempo que dedicas a ir y volver del trabajo. Pista, en España hay alrededor de 250 días laborables al año, si calculas 10 horas diarias (8 de trabajo, 1 para comer y 1 para ir y volver del trabajo) sale que dedicamos al trabajo unas 2500 horas al año.
  3. Calcula por cuánto estás vendiendo una hora de tu vida, divide el salario neto entre el total de horas

El precio de una hora de vida en España

Veamos que pinta tienen los números para el “español medio”

  1. En el 2014 el salario bruto (antes de impuestos) medio en España fue de 26.162€. Usando una calculadora de salario neto nos queda un salario neto medio de 20.555€
  2. En el 2014 hubo 252 días laborables. Calculando 10 horas totales al día, salen 2.520 horas de trabajo anuales.
  3. Si dividimos 20.555€ / 2.520 horas obtenemos que el “español medio” cobra 8,16€ por hora de trabajo

Dicho de otro modo, el “español medio” vende una hora de su vida a cambio de 8,16€.

Traducir los precios a horas de vida.

Bien, ya sabes por cuánto vendes tu tiempo. Ahora puedes traducir los precios a horas de vida. Por ejemplo, el “español medio” renuncia a:

  • una hora y media de su vida a cambio de un menú diario de 12€
  • 2450 horas de vida (un año entero trabajando) por un coche de 20.000€

Conclusiones

La próxima vez que vayas a comprar algo pregúntate si merece la pena:

  • ¿merece la pena renunciar a hora y media de libertad a cambio de la comida que me están sirviendo?
  • ¿estás dispuesto a trabajar un año a cambio de un coche nuevo?

Tanto si la respuesta es afirmativa como negativa serás perfectamente consciente de lo que estás adquiriendo y de lo que estás entregando a cambio de la compra.

Ahora sabes cual es el coste real que las cosas tienen para tí, cada vez que compras algo estás renunciando a una parte de tu vida. Recuerda que el dinero es sólo un medio para facilitar el intercambio.

 

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Trucos para ahorrar en la vuelta al cole III: ahorra en la compra de los libros de texto

Este es el tercero de una serie de cuatro artículos sobre el ahorro en la vuelta al cole:

  1. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole I: Ahorra en la compra de material escolar
  2. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole II: Ahorra en la compra de la ropa de los niños
  3. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole III: Ahorra en la compra de los libros de texto
  4. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole IV: Solicita todas las becas y ayudas a las que tengas derecho

Nuestros dos hijos están cursando educación infantil (3 a 6 años) y en su cole esa etapa la trabajan por proyectos. Eso significa que no usan libros de texto, al principio de curso los padres ponemos 100 € de bote por niño y se va comprando el material según va haciendo falta.

Sin embargo, el mayor empezará primaria el año que viene y ahí sí que nos tocará usar libros de texto. Como en casa somos precavidos, hemos empezado a prepararnos ya para la que nos va a caer el año que viene y hemos recopilado algunos trucos

Trucos para ahorrar en la compra de libros de texto

  1. El libro más barato es el que no se paga. Y no, con esto no queremos decir que robes los libros de texto. Comprueba si hay un programado un intercambio de libros en el cole de vuestros hijos. Si lo hay participa en él, si no lo hay, ¿a qué esperas para organizarlo?
  2. Reutiliza los libros, que los pequeños vayan heredando los libros de los mayores.
  3. Prepara los libros para que duren. Revisa y repara los pequeños desperfectos que tengan los libros dos veces al año. A principio de curso, para preparar los libros para el uso que van a recibir. Y a final de curso, para que no los rechacen en el intercambio del cole o para obtener el mejor precio al venderlos de segunda mano. ¡El pegamento, el celo, la cinta adhesiva de doble cara y el forro son nuestros amigos!
  4. ¡No sin el ISBN! El ISBN es un número único de 13 dígitos que se usa para identificar sin lugar a error los libros. Asegurate de que la lista de libros incluye los ISBN de todos ellos. Es el único modo de asegurarte de que estás persiguiendo el libro correcto y no otra edición.
  5. Busca, compara y si encuentras algo mejor… Explora todas las opciones disponibles, las librerías de tu barrio, las tiendas de segunda mano, los anuncios clasificados, las grandes superficies e internet. El objetivo es conseguir los libros al mejor precio posible.

Conclusiones

Al final se trata de conseguir los libros de texto que necesitan nuestros hijos gastando el mínimo posible. Si revisas los trucos verás que hay dos principios que sirven de guía a todos ellos:

  1. Sácale el máximo partido a lo que tienes. Cuando reparas un libro, o los pequeños heredan los libros de sus hermanos mayores, estas alargando la vida de esos libros. Consigues ahorrar al aprovechar al máximo los libros que ya tienes.
  2. Compra sólo aquello que necesitas y hazlo al mejor precio posible. De aquí la importancia de tener la lista de ISBNes y de comparar los precios en diferentes establecimientos.

Así que, si en algún momento te asaltan las dudas hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Estoy aprovechando los libros que ya tengo?
  • ¿De verdad necesito ese libro?¿Sólo puedo conseguirlo comprándolo?¿Ese es el mejor precio?

Y oye, al reutilizar los libros de unos niños para otros; algún ejercicio se encontrarán hecho, ¿no?

Trucos para ahorrar en la vuelta al cole II: ahorra en la compra de la ropa de los niños

En casa tenemos dos niños preciosos y vestirles adecuadamente es una de nuestras mayores preocupaciones. Además, en septiembre el gasto en ropa puede ser importante si no ponemos la atención adecuada. A la vuelta del verano es cuando se hace evidente el estirón que han pegado y la ropa que antes les valía, ahora ni les entra.

Este es el segundo de una serie de cuatro artículos sobre el ahorro en la vuelta al cole:

  1. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole I: Ahorra en la compra de material escolar
  2. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole II: Ahorra en la compra de la ropa de los niños
  3. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole III: Ahorra en la compra de los libros de texto
  4. Trucos para ahorrar en la vuelta al cole IV: Solicita todas las becas y ayudas a las que tengas derecho

El método que nosotros seguimos en casa para vestir a los niños sin romper el presupuesto se basa en tres principios fundamentales, las tres R:

  • Reducir la compra de ropa aprovechando al máximo la que ya tenemos
  • Reutilizar las prendas pasándolas de los mayores a los pequeños según crecen
  • Reparar los pequeños desperfectos que sufran tan pronto como los detectemos

De una forma más práctica seguimos 5 pasos o etapas:

  1. Clasificar la ropa en “usar”, “donar” o “tirar”
  2. Revisar y arreglar las prendas que vayamos a usar
  3. Redistribuir la ropa entre los hermanos
  4. Donar aquellas prendas que no estén rotas y que no vayamos a usar
  5. Comprar sólo aquellas prendas que nos falten para completar el armario.

Primer paso: esta prenda, ¿la voy a usar, a donar o a tirar?

Lo primero de todo, saca toda la ropa del armario de los niños y divídela en tres categorías:

  1. Usar: aquí va la ropa que le vale a alguno de nuestros hijos y que está en buen estado o se puede arreglar
  2. Donar: en este montón echamos la ropa que no les vale a nuestros hijos y que está en buen estado o se puede arreglar fácilmente
  3. Tirar: esta es la ropa que está tan rota que no merece la pena arreglarla. ¿hace falta decir dónde acaban las prendas que caen en este montón?

Segundo paso: revisa y arregla aquellas prendas que vayas a usar

El segundo paso es arreglar todas las prendas que hayamos decidido quedarnos y que tengan algún desperfecto. En este punto, las rodilleras, las coderas y los parches son nuestros amigos. Si además tienes algunas nociones de costura, pues miel sobre hojuelas ya que podrás alargar aún más la vida de tus prendas.

Tercer paso: Redistribuye las prendas entre hermanos

El tercer paso es redistribuir la ropa que nos vayamos a quedar. Parece fácil ya que lo natural es que los pequeños vayan heredando la ropa de los mayores, pero hay que estar preparados ya que surgirán llantos y protestas. Los mayores no querrán ceder sus prendas favoritas a los pequeños y estos, a su vez, querrán estrenar ropa alguna vez.

Cuarto paso: Dona aquella ropa que no puedas aprovechar tú

El cuarto paso es ofrecer la ropa del montón de donar a nuestros familiares y amigos y aceptar de buen grado, aquella ropa que nos ofrezcan que les vaya bien a nuestros hijos.

Quinto paso: Compra sólo las prendas que necesites

El quinto y último paso es hacer una lista con la ropa que necesitemos y comprarla. En este punto merecen una mención especial los uniformes. Conviene pasarse por las grandes superficies para comprar packs de calcetines, polos (aunque no lleven el escudo del colegio), pantalones o faldas parecidos a los del uniforme (un tono más oscuro o más claro). La idea es comprar prendas similares a las del uniforme a un precio mucho más barato.

Una nota sobre el efecto Diderot.

Durante todo el proceso el efecto Diderot acechará detrás de cada esquina. Para evitarlo toda prenda que compremos debe cumplir seguir una serie de normas:

  • que “pegue” o conjunte con buena parte de lo que ya hay en el armario
  • que sea de calidad para que resista el desgaste de más de un niño
  • que no tenga colores ni motivos exclusivos de niño o niña para que pueda pasar de niña a niño o al revés

Conclusiones

Si ponemos la atención adecuada podemos vestir a nuestros pequeños por muy poco dinero. Al final del todo, cuando estemos seguros de haber cubierto las necesidades de ropa de nuestros hijos, podemos dejar que nuestros hijos expresen sus gustos y su personalidad permitiéndoles elegir algunas de sus prendas pero entre el 80 o el 90% de su armario debe ser decisión nuestra.

El efecto Diderot o las compras que inducen más compras

Aún recuerdo con nostalgia cuando nació Marcos, nuestro primer hijo. Una de las primeras compras que hicimos mientras nos preparábamos para su llegada fue un conjunto de sillita de paseo, capazo y grupo 0. Al principio pensaba que habíamos hecho una jugada maestra, en una sóla compra habíamos cubierto todas las necesidades de transporte del niño para los próximos tres años.

Pero pronto sentimos la necesidad de comprar un bolso para colgar del manillar de la sillita, y algunos juguetes para que el niño se entretenga mientras paseamos, y una sombrilla, y…

Y así es como se produce el efecto Diderot, compras algo que en teoría cubre una necesidad. Por un tiempo todo está bien pero, más pronto que tarde, esa compra te genera una nueva necesidad que se resuelve con más compras. Esas compras, a su vez, crean más necesidades que se resuelven con más compras. Si no somos cuidadosos podemos caer en una espiral de compras y necesidades que nos deje en la ruina.

Esto es exactamente lo que le ocurrió al pobre Denis Diderot, de quién recibe el nombre el efecto Diderot. Este filosofo frances recibió como regalo una bata nueva muy elegante. Al principio estaba muy contento con su regalo. Pero al poco le pareció que el resto de sus posesiones desentonaban con la bata. Empezó cambiando su silla por un sillón, luego su mesa por un lujoso escritorio… Cuantos más muebles nuevos compraba más le parecía que los viejos no estaban a la altura. Esto, a su vez, desencadenaba nuevas compras. Así, hasta que acabó cubierto de deudas y arruinado.

¿Por qué se produce el efecto Diderot?

El efecto Diderot se produce porque relacionamos unos objetos con otros, tendemos a agruparlos en conjuntos. Esto, a su vez, nos produce una sensación de equilibrio y armonía. Al adquirir algo nuevo corremos el peligro de romper las relaciones preexistentes y de perder esa sensación de armonía.

-. Oh Vaya, ¡qué bien me sienta este pantalón! Pero no tengo nada en el armario que pegue con él. Tendré que comprarme alguna camisa también.

-. Qué buena compra he hecho, ¡la mesa nueva del salón es perfecta! A ver cuando cambio el sofá, que se está quedando viejo.

-. ¡Vaya pedazo de tablet me he comprado! Pero la salida de video no es compatible con mi tele. A ver si compro un adaptador, o mejor ¡una tele nueva!. Y un teclado inalámbrico, que así puedo puedo usarlo todo desde el sofá.

¿Te suenan de algo esas situaciones? Son ejemplos perfectos de como empieza el efecto Diderot.

Como combatir el efecto Diderot

El primer paso para combatir el efecto Diderot es conocer las relaciones que existen entre nuestras posesiones. ¿Cómo conjunta nuestra ropa? ¿los muebles de nuestra casa? ¿y los aparatos electrónicos? ¿como interaccionan entre ellos?

Una vez sepamos como relacionamos nuestras posesiones procuraremos no comprar nada que desentone, que no encaje con lo que ya tenemos. El objetivo es que nuestras compras sean más o menos homogéneas, que sigan un estilo al margen de las modas. Así conseguiremos que se mantener esa sensación de equilibrio y armonía que nos aleja de la vorágine de compras.

Personalmente en algunos aspectos he ido más lejos y he establecido mis propias normas. En el pasado, cuando tenía que ir mejor vestido al trabajo sólo compraba pantalones chinos azules marino o beis, camisas que conjuntarán con esos colores, calcetines, zapatos y cinturones negros. De este modo, cualquier prenda de mi armario conjuntaba con todas las demás.

Ahora mismo sólo compro pantalones vaqueros (y sólo cuando se me rompe alguno de los que tengo) que pegan con todas las camisas y camisetas que tengo en el armario. Así mantenía y mantengo la armonía de mi armario y así evito que se inicie el peligroso efecto Diderot cuando voy a comprar ropa.

Ah, ¿Recordáis ese pantalón que no pegaba con nada de nuestro armario? ¿y la tablet con una salida de video “exótica”? Esos, ¡que se los queden los de las tiendas!

Pero, ¿qué frigorífico compro? Un ejemplo práctico de como usar el coste total de propiedad

Un verano más España sufre los efectos de una ola de calor. Fuera, en la calle, hay 42Cº. Me acerco a la cocina con la intención de tomar algo para refrescarme. Abro la nevera, estiro el brazo para coger una cerveza fresca y veo una fina capa de escarcha al fondo. Reviso el congelador, una gruesa capa de hielo confirma mis sospechas. Es evidente que el mecanismo anti escarcha (o “no frost”) no funciona.

Reviso el resto del aparato y encuentro signos evidentes de deterioro. Las gomas de las puertas se están cuarteando, los cajones de la fruta están rajados, etc. No me sorprende, la nevera tiene más de 12 años. Cuando la compramos no andábamos sobrados de dinero, así que elegimos una barata, de clase energética “C” (¿o era “D”?).

Medito sobre repararla. El fabricante, “Edesa”, una segunda marca de “Fagor”, quebró hace dos o tres años. Conseguir repuestos va a ser difícil. Al final me rindo a la evidencia, y decido que lo mejor es cambiarla de la forma más rápida e indolora.

Empiezo a mirar neveras. Lo primero que veo es el precio, todos los anuncios lo destacan en números bien grandes. Pronto, algunos comerciales me recuerdan lo que pasé por alto al comprar el frigorífico viejo. Estos aparatos están encendidos todo el día, todos los días del año. Los frigoríficos consumen electricidad, mucha, y cada día está más cara. Debo tener en cuenta el consumo energético del aparato.

La conclusión inevitable es que, para elegir bien, debo considerar el coste de la electricidad que va a consumir la nevera además del precio de compra. Es decir, debo tener en cuenta el coste de usar y mantener el frigorífico además del coste de compra. Y esto es, a grosso modo, el coste total de propiedad.

El coste total de propiedad.

Estrictamente, el coste total de propiedad es la suma de tres costes a lo largo de la vida útil de un aparato:

Coste total de propiedad = coste de compra + coste de mantenimiento + coste de uso

En el caso de un refrigerador esos costes son:

El coste de compra: El precio de venta que destacan todos los anuncios.

El coste de mantenimiento: Una estimación de cuánto nos va a costar reparar las averías que sufrirá la nevera a lo largo de su vida útil. Cómo no tengo una forma fiable de estimarlo, mi estrategia es centrarme en marcas de prestigio. Supongo que así, escoja la opción que escoja, tendrán pocas averías y el coste de mantenimiento va a ser aproximadamente el mismo. Es decir, que voy a ignorar el coste de mantenimiento.

El coste de uso: En el caso de un refrigerador es el coste de la electricidad que consume durante su vida útil. Por fortuna, recopilé los datos de mis facturas electricas de los últimos dos años en una hoja de cálculo. Asi que sé que estoy pagando el Kw/h a 0,14€. Supongo una vida útil de 10 años. El último dato que me falta, el consumo anual estimado de electricidad, viene indicado en la etiqueta energética del frigorífico. Si quiero calcular cuantos Kw consume un modelo de nevera concreto durante su vida útil, sólo tengo que multiplicarlo por 10.

Así las fórmulas quedan:

Coste total de propiedad del frigorífico= coste de compra + coste de uso

Donde el coste de uso es:

Coste de uso = Kw consumidos /año * 10 años * precio del KW

Con esta fórmula en mente, empiezo a mirar en una tienda de internet y encuentro un frigorífico Bosh cuyo precio es de 610Euros, clasificación energética A+ (332Kw/año). Lo referenciaré como Bosch A+. Haciendo números sale:

Coste de uso = 332 Kw/año *10 años * 0.14 Eur/kw = 464,8 euros

Coste total Bosh A+ = 610 Euros + 464,8 Euros = 1074,8 Euros

¡Madre mía! ¡El gasto en luz es casi igual al precio del aparato! Va a ser verdad que la clasificación energética importa. Sigo buscando y encuentro otro frigorífico Bosch (KNG39XI42), este es A+++ (consume 179KW/año) y cuesta 756 Euros. El precio de partida es más alto pero, ¿lo compensará con el ahorro de luz? Veamos los números:

Coste de uso = 179 Kw/año *10 años * 0.14 Eur/kw = 250,6 euros

Coste total Bosh A+++= 756 Euros + 250,6 Euros= 1006,6 Euros

Esto significa que, a la larga, el frigorífico que en principio parecía más caro (756 Euros vs 610 euros de precio de venta) nos sale 68,2 Euros más barato (restando los costes totales, 1074,8 – 1006,6 = 68,2).

Continuo mi búsqueda, con el convencimiento de que el coste total de propiedad es la herramienta para decidir que aparato es el que más me conviene. Después de un par de horas tengo la siguiente tabla comparativa:

Coste total de propiedad del frigorífico
Coste total de propiedad del frigorífico

Revisando estos números veo que el LG GBB53OPZCFS es el que más me conviene. Lo pido en la tienda y, a los pocos días lo tengo en casa.

Conclusiones

Es importante advertir que la fórmula del coste total de propiedad se debe adaptar a cada situación. Por ejemplo, si la nevera fuese para un apartamento de vacaciones estaría la mayor parte del año apagada. Eso cambiaría completamente el coste de uso, lo que a su vez cambiaría el coste total de propiedad. Así lo primero es siempre pensar bien como vamos a usar el aparto y adaptar la fórmula del coste total de propiedad en consecuencia.

Después de completar este ejercicio estoy seguro de que el coste total de propiedad es lo que debe guiarme a la hora de decidir que aparato comprar. Si me dejo seducir por un precio de compra más barato puede que, a la larga, gaste más dinero.

Y es que, no en vano se dice que “el dinero del avaro va dos veces al mercado”.

Y tú, ¿a cuanto pagas el kw/h?

A lo largo del tiempo hemos ido aplicando una serie de medidas para reducir el consumo y los gastos en electricidad que hacemos en casa.

Por ejemplo, todas las bombillas de la casa son led o fluorescentes de bajo consumo. También contratamos la tarifa nocturna (discriminación horaria) y usamos los aparatos que más consumen, termo y calefacción principalmente, por la noche. Hasta ahora habíamos tenido una fe ciega en que los cambios en equipación y hábitos que hacíamos reducían el consumo y las facturas de las electricidad.

Cómo calcular cuánta electricidad consumes, cuánto te cuesta y a que precio pagas el kw/h.

Sin embargo, una tarde mientras revisaba la última factura, empecé a preguntarme si de verdad todo el dinero y los esfuerzos invertidos merecían la pena. Ni corto ni perezoso, saqué las facturas de los últimos 2 años completos (2013 y 2014) y creé una hoja de cálculo para ver como evolucionaba el consumo eléctrico en casa. El objetivo era tener una visión global del consumo eléctrico en casa para ver claramente si, año tras año, vamos gastando más o menos energía.

Esta es la tabla del 2013 con sus respectivos datos:

Consumos electricos año 2013
Tabla de consumos electrico del año 2013

Y aquí la del 2014:

Consumo electrico 2014
Tabla de consumos electricos del año 2014

Veamos que significan los conceptos que se anotan en cada fila:

  • Días: días que componen el período de facuración
  • Punta: Kw consumidos en horario “Punta” u horario diurno durante el período de facturación
  • Valle: Kw consumidos en horario “Valle” u horario nocturno durante el período de facturación
  • Total: Kw consumidos en total durante el período de facturación. Es la suma de los conceptos “Punta” más “Valle”
  • Kw/día: Kw consumidos al día de media. Resulta de dividir el “Total” consumido entre el número de “Días” que incluye la factura.
  • Recibo: También conocido como factura o dolorosa, lo que nos toca pagar.
  • Coste Kw/h: Resulta de dividir el “Recibo” entre el “Total” de kw consumidos. Lo que pagamos de medía por cada Kw en cada recibo.
  • Eur por Día: La media de euros que pagamos al día. Se calcula dividiendo el “Recibo” entre los “Días” que incluye el período de facturación.

Los números, así en crudo, ya me permitían ver algunas cosas. Por ejemplo, en 2013 gastamos un total de 6.832Kw que nos costaron 1021,33 Eur. mientras que en 2014 gastamos un total de 5749 Kw y pagamos 804.71 Eur. Parece que vamos por el buen camino.

Me puse a jugar con la hoja de cálculo y “cocinando” los datos obtuve algunas gráficas. De todos los que hice, el que mostraba los consumos anuales divididos por recibos es el que más me gustó:

Consumo eléctrico por recibos del año 2013
Consumos eléctricos por recibos del año 2013
Consumos eléctricos por recibos del año 2014
Consumos eléctricos por recibos del año 2014.

Estas gráficas muestran claramente que la mayor parte del consumo se hace en horario valle (o “nocturno”) y durante los meses de invierno. La conclusión que saqué es que la calefacción y el termo son los responsables de la mayor parte de nuestro consumo eléctrico. Si quiero reducir la factura esos son los puntos sobre los que debo actuar.

Otros usos de la hoja de cálculo.

Lo siguiente que pensé es en usar la hoja para obtener el precio al que estoy pagando el kw/h. Calcular este precio no es tan sencillo ya que en el recibo hay una parte fija que no depende del consumo y otra variable que sí. Por eso cuanta menos electricidad consumimos más caro paguemos el kw/h ya que la parte fija tiene más peso en el total. Lo contrario también es cierto, cuanta más electricidad consumas más barato pagarás el kw/h al perder peso relativo la parte fija. Para complicar más las cosas tenemos discriminación horaria por lo que el precio del kw/h “nocturno” es, aproximadamente, un tercio del kw/h “diurno”.

Acumular los recibos de todo el año simplificó mucho la tarea. Al final bastó con hallar los totales de lo que había pagado durante todo el año, de los kw/h consumidos y dividir estas dos cantidades. Así obtuve que el precio del kw/h que pagué en 2014 fue de 14 céntimos de euro y de casi 15 en 2013.

¿Por qué este empeño en conocer a cuanto pago el kw/h? Porque conocer el precio real al que pagamos el kw/h es imprescindible para calcular el coste total de propiedad de cualquier aparato eléctrico que vayamos a comprar. Y calcular este coste me permitirá discernir que aparatos comprar y cuales descartar en el futuro.

Conclusiones

Ahora mismo estoy entusiasmado con la hoja de cálculo.

  1. Me confirma que si, que el dinero y el esfuerzo invertidos para reducir el consumo están dando sus frutos en forma de ahorro. Esto me ha motivado para intentar ir más allá y buscar modos de ahorrar aún más sin perder confort.
  2. Me permite hacer un seguimiento del consumo de electricidad en casa.
  3. Ahora se exactamente lo que pago por el kw/h. Un dato imprescindible para decidir que aparatos electricos comprar o descartar en el futuro.

En definitiva, La hoja de cálculo que he creado es una herramienta que nos permitirá medir el impacto que tenga cualquier cambio de hábitos o compra que hagamos. Yo, por ejemplo, ya he decidido probar a poner la bomba de calor en invierno en lugar del acumulador del salón. A ver si así reducimos los facturones que pagamos en invierno.

Y tú, ¿ya sabes a cuánto pagas el kw/h?